Una de las materias que está sufriendo más cambios legislativos es la que rodea a todo lo que se refiere a la gestión de nuestros bienes inmuebles, ya que si hace pocas semanas se aprobaba una importantísima reforma sobre la Ley de arrendamientos urbanos, tampoco se quedaba atrás en importancia la aprobación del Real Decreto que regula el certificado de eficiencia energética del que, desde el pasado 1 de junio, las viviendas en venta o en alquiler deben disponer para poder ser vendidas o alquiladas. Este certificado se traduce en una forma de medir la calidad del servicio del inmueble en la calefacción, refrigeración, la ventilación, la producción de agua caliente sanitaria y la iluminación, a fin de mantener las condiciones de confort térmico y lumínico y sus necesidades de agua caliente sanitaria y calidad de aire, y para medirlo bien se especifica en el certificado la letra que le corresponde al piso según la calidad energética en una escala de siete letras, de la A a la G. Con ello, se pretende que el comprador o el inquilino pueda “valorar y comparar la eficiencia energética como un factor añadido para la toma de decisiones de compra o alquiler”, y ello repercute también en el precio del alquiler o en la compraventa, lo que va a obligar a mejorar la calidad de los inmuebles que se ofrecen al hacer depender el precio de estos factores que van a obligar a introducir por las buenas o por las malas la cultura de la eficiencia energética de los edificios. Ya no basta, pues, con que un piso esté en una zona o en otra para fijar un precio, sino que, además, dependerá este de qué tipo de certificado se haya expedido atendiendo a estos factores.

Pero más reciente aún es la importantísima reforma que ya está en vigor desde el pasado día 28 de Junio como es la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbana, también llamada “la Ley de las tres “r””. Un texto que modifica en gran medida la Ley de Propiedad Horizontal, pero también otras leyes, para introducir en la sociedad la cultura de la rehabilitación de los inmuebles, ya que se ha estado viviendo de la cultura de construir mucha vivienda nueva, pero nos hemos olvidado de mantener en las debidas condiciones de conservación y habitabilidad las viviendas ya construidas. Y en este estado de abandono, en muchos casos hemos seguido ocupando muchos edificios sin que se hiciera ningún esfuerzo rehabilitador. Por contra está el argumento de que los bolsillos de los ciudadanos están para pocos esfuerzos rehabilitadores y que la crisis económica ha provocado que muchos piensen que ahora estamos para que nos “rehabiliten” antes a nosotros. Pero sea como fuere se ha introducido ya una legislación que apuesta más por la conservación que por la nueva construcción. De suyo, el propio texto legal señala que el parque edificado español necesita intervenciones de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas que permitan hacer efectivo para todos el derecho constitucional a una vivienda digna y adecuada, así como la exigencia del deber de sus propietarios de mantener los inmuebles en adecuadas condiciones de conservación. Así, más del 58% de dicho parque edificado es anterior al año 1980 y existen, aproximadamente, 25 millones de viviendas, de las que la mitad tienen más de 30 años y cerca de 6 millones cuentan con más de 50 años, lo que a todas luces da una idea de la necesidad de trabajar ahora más en conservar y rehabilitar lo que ahí tenemos, porque hay mucha vivienda en alquiler o venta que está ubicada en edificios antiguos, y donde ahora se va a exigir tanto el certificado de eficiencia energética como la política en el edificio de trabajar en su conservación, con lo que muchas empresas que ahora estaban con los brazos cruzados tienen ahora unas perspectivas para trabajar más en este sector de la conservación de los edificios.

Por otro lado, también se han introducido importantes modificaciones en la Ley de Propiedad Horizontal para recordar a los vecinos de los edificios que, por un lado, las obras de conservación y rehabilitación de los mismos deben ser obligatorias y que, incluso, la Administración podrá ordenarlas si observa la necesidad de llevarlas a cabo y no se han ejecutado por la comunidad. Por otro, entender que se debe ser más solidario con las personas que sufren discapacidades y que precisan de obras en las zonas comunes de la comunidad para evitar tener que superar barreras arquitectónicas en las comunidades. Lo que ocurre es que, al final, esta exigencia de “solidaridad” la ha acabado por imponer el Estado por Ley exigiendo la realización de determinadas obras para cubrir la necesidad de atender la accesibilidad para estas personas que sufren de discapacidades para moverse por los edificios y evitando que algunas personas insolidarias puedan oponerse a la realización de estas obras. También se han rebajado los quórum para poder instalar ascensores en los edificios y se apuesta por que las comunidades de propietarios sean más flexibles con los titulares o arrendatarios de locales de negocio, ya que es inaceptable que un ciudadano compre o alquile un local para montar un negocio y que en muchas ocasiones se le pongan mil pegas para poder acomodar su local al fin comercial pretendido.

Ello es, claro está, siempre que este local se acondicione de la forma debida con el cumplimiento de la legalidad vigente para que no ocasione ningún tipo de molestias al vecindario. Pero la sociedad debe ser consciente de que no podemos obstaculizar la apertura de negocios para que quienes no pueden encontrar un puesto de trabajo puedan abrirlos para poder desarrollar una actividad profesional y, al mismo tiempo, poder contratar personal para ir aminorando las listas del paro. En definitiva, que estas líneas en general y otras con más detalle configuran unas importantes reformas legales que nos van a permitir tener unos edificios más habitables y que, al mismo tiempo, deben generar más empleo al introducir cambios culturales que potencien el desarrollo de las actividades en los locales de negocio y en empresas que van a atender y cubrir todas estas exigencias.

Fuente: www.diarioinformacion.com